Se empieza a notar la primavera.
Y cuando llega el buen tiempo pasa algo bastante habitual: muchas personas vuelven a pensar en lo mismo.
Salir más al campo, caminar por la naturaleza, pasar fines de semana fuera… y de pronto aparece la pregunta:
¿Y si me fuera a vivir al campo?
¿Y si lo hiciera de verdad esta vez?
¿Podría dejar la ciudad y construir esa vida que imagino?
El buen tiempo despierta muchas cosas.
Pero junto con esa idea también aparecen las dudas.
Dónde ir.
Qué tipo de casa buscar.
Cómo ganarse la vida.
Si ese lugar será realmente para ti.
Si estás en ese momento, hay tres cosas que conviene tener claras antes de empezar a buscar.
Tres claves muy prácticas para encontrar tu lugar en el campo con los pies en la tierra.
Si te quedas un rato conmigo, te cuento.
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Contrasta tu idea
Hay una imagen que se repite muchísimo cuando alguien empieza a imaginar su vida en el campo:
“Quiero una casa en un pueblo, con terreno, para tener mi huerto y mis gallinas… pero también quiero tener todos los servicios cerca y no depender del coche.”
Y aquí aparece el primer choque con la realidad.
Muchos pueblos en España están construidos en núcleos urbanos compactos. Las casas están juntas y apenas tienen terreno.
Tradicionalmente, las huertas y los animales se tenían fuera del pueblo, en lo que se llamaban los arrabales.
Por eso esa imagen de casa con terreno dentro del pueblo y con todos los servicios al lado no siempre es fácil de encontrar.
A veces ese tipo de vivienda aparece en urbanizaciones fuera del núcleo urbano, y en ese caso la dependencia del coche suele ser inevitable.
También conviene tener cuidado con las casas en fincas rústicas, que tienen sus propias particularidades legales y urbanísticas.
Por supuesto hay excepciones.
En zonas de clima atlántico, como la cornisa cantábrica, es más habitual encontrar casas con terreno.
Y también hay pueblos que han crecido y donde esas casas han quedado integradas dentro del propio núcleo urbano.
Pero la clave es esta:
Antes de enamorarte de una idea, contrasta si ese tipo de lugar realmente existe donde tú lo estás buscando.
Investiga.
¿Cuáles son tus zonas preferidas?
¿Qué tipo de vivienda buscas realmente?
¿Existe ese tipo de casa en ese lugar?
Hoy en día puedes investigar muchísimo sin moverte de casa. Mapas, anuncios inmobiliarios, información local… hay muchas herramientas disponibles.
Úsalas.
Pisar el terreno
Aquí aparece otra duda muy habitual.
Muchas personas preguntan cómo decidir un lugar sin tener que desplazarse demasiado, porque viajar cuesta tiempo y dinero.
La respuesta es sencilla: no se puede.
Nada sustituye a estar en el lugar.
Una casa no es solo una casa.
Es un entorno.
Un paisaje.
Un clima.
Un ambiente.
Un ritmo.
Y todo eso hay que verlo, sentirlo y observarlo en persona.
Mi recomendación siempre es la misma:
Ve al lugar.
Pasa unos días.
Camina por el pueblo y por el entorno.
Observa cómo vive la gente.
Y si puedes, hazlo fuera de temporada vacacional y fuera del mejor momento del año.
Porque con sol, buen tiempo y gente de vacaciones, casi cualquier sitio parece maravilloso.
Si te preocupa el coste de tiempo y dinero, piensa en esto:
Puede ser la mejor inversión de todo el proceso.
Entender el precio real de las cosas
Hace poco leí una idea que me pareció muy acertada.
Cuando quieres algo, lo primero es entender que hay un precio a pagar.
Y lo siguiente es aceptar ese precio.
Con el campo pasa exactamente lo mismo.
El campo no es necesariamente más barato ni más caro que la ciudad.
Depende de qué estés comparando.
Puedes encontrar una casa pequeña con un patio en un pueblo de 2.000 habitantes por el mismo precio que una casa enorme con terreno en una zona mucho más aislada.
Pero el precio real no es solo la casa.
También es:
– el lugar
– los servicios
– las oportunidades laborales o profesionales
– la facilidad para hacer reformas
– la disponibilidad de profesionales para realizarlas
No es lo mismo reformar una casa en un pueblo bien conectado que en una zona muy aislada donde encontrar mano de obra puede ser complicado.
Por eso el precio siempre es relativo.
Depende de lo que busques y de lo que estés dispuesto a asumir.
Encontrar tu lugar en el campo
Encontrar tu lugar en el campo no es una cuestión romántica.
Es una combinación de tres cosas:
– contrastar tu idea
– pisar el terreno
– entender el precio real de lo que estás buscando
Cuando esas tres cosas encajan, es mucho más fácil tomar decisiones con claridad.
Porque encontrar tu lugar en el campo no consiste en buscar el lugar perfecto.
Ese lugar no existe.
Consiste en encontrar el lugar que encaje contigo.
Con tu vida.
Con tu momento.
Con lo que puedes asumir ahora.
Y cuando ese encaje aparece, lo ves.
Si estás en ese momento de intentar aclarar qué lugar podría ser ese para ti, preparé una guía muy concreta sobre este proceso.
Se llama “Tu lugar ideal en el campo” y te ayuda a ordenar tus ideas antes de empezar a buscar casa o plantearte un cambio de vida.
Porque muchas veces el problema no es encontrar una casa.
Es no tener claro qué tipo de lugar estás buscando realmente.
Si este tipo de reflexiones te ayudan a ordenar tus ideas, en mi lista de correo profundizo cada semana en estos temas con más calma y más herramientas prácticas.